Esta blusa no estaba dentro de mis planes de costura. Pero cuando me compré los pantalones que os voy a enseñar, supe lo que haría con aquel corte de tela que hacía dos años que había comprado en un mercadillo por dos euros. Es un algodón con un poco de elastán , así que resulta muy cómoda.
Me apetecía una blusa estilo vintage con mangas un poquito farol, aunque no muy exageradas. Y al dar un repaso a mis revistas di con el patrón perfecto.
Tiene dos botones, son de un vestido de mi madre de cuando tenía unos dieciocho años. Ya sé que solo son unos botones, pero me gusta llevar algo que le perteneció y me recuerda a ella.
La verdad es que la he cosido sin tan siquiera probármela. Úrsula, mi maniquí de costura (bautizada así por mi marido, por lo de Úrsula Andress el cuerpo) me va de maravilla. Es totalmente recomendable hacerse con un maniquí y adaptarlo bien a vuestras medidas. No resulta fácil probarse las prendas uno mismo.
Pues nada, que el pasado domingo nos fuimos toda la familia a un mercadillo de antigüedades y segunda mano a dar una vueltecilla ¿Y qué encontré? Este pantalón vaquero que me costó tan solo 1€ y por los que yo hubiese pagado 60.
Es una talla 40, os puedo asegurar que es la que uso yo, incluso de caderas a veces me viene justilla y le he tenido que meter unos cinco centímetros de cintura y caderas. Así que los bolsillos laterales me han quedado casi en la misma costura.
Solo encontraba que tenían una pega, a mi me hubiesen gustado con el bajo más ancho, así que
pensé en hacérmelos pitillo. Pero sorpresa, al lavarlos y girarlos del revés para modificar la cintura descubrí que su anterior propietaria había estrechado todo el pantalón y no lo había cortado. Yuhuuuu!!! Ya tengo el pantalón que hace tiempo que me quería hacer. La verdad es que me veo rara con este pantalón tan ancho, pero era un antojo que tenía.
Ahora sí, prometido queda. Lo próximo tendrá manga larga.
Feliz semana y feliz costura.
Hasta la próxima.